El silencioso peligro de exponer a tus hijos en Redes Sociales… El «Sharenting»

El silencioso peligro de exponer a tus hijos en Redes Sociales… El «Sharenting»

Estos tiempos que vivimos nos lleva a enfrentar nuevos retos, en muchas oportunidades realizamos acciones que terminan perjudicando nuestra propia estabilidad emociona, social, económica y hasta mental.

¿Qué tanta información de tus hijos compartes? ¿Cuántas personas quieres que vean la información de tus hijos?

Según la BBC, El «sharenting» -un anglicismo que proviene de share (compartir) y parenting (paternidad)- consiste en documentar las primeras sonrisas, palabras, pasos… y cada una de las anécdotas de los más pequeños en Facebook, Instagram y otras redes sociales.

Esta práctica se ha convertido tan habitual, que el diccionario británico Collins lo incluyó en sus páginas en 2016. Desde entonces, el fenómeno no ha dejado de crecer.

En la historia moderna, no existe una generación de niños con una infancia tan expuesta como esta, seguramente, al crecer, muchos repudien esta creciente práctica.

¿Cuáles son los efectos a largo plazo del Sharenting?

Muchos padres publican fotos en las que aparecen sus hijos.

Tipos de Padres

Hemos clasificado, según muchas investigaciones, a dos tipos de padres:

Los protectores: no menos orgullosos de sus hijos pero mucho más cautelosos a la hora de publicar imágenes en las que aparecen los menores.

Los orgullosos: son aquellos a quienes les encantaría que sus contactos de Facebook lo supieran todo sobre sus hijos. Y se encargan de hacerlo publicando cada foto y anécdota a través de la red social.

La Identidad digital

Según el Gobierno de las Islas Canarias, la Identidad Digital es el conjunto de informaciones publicadas en Internet sobre nosotros y que componen la imagen que los demás tienen de nosotros: datos personales, imágenes, noticias, comentarios, gustos, amistades, aficiones, etc. Todos estos datos nos describen en Internet ante los demás y determinan nuestra reputación digital, es decir, la opinión que los demás tienen de nosotros en la red.

Esta identidad puede construirse sin que se corresponda exactamente con la realidad. Sin embargo lo que se hace bajo esa identidad digital tiene sus consecuencias en el mundo real y viceversa. La identidad digital es la traslación de la identidad física al mundo online.

La Sociedad Nacional para la Prevención de la Crueldad contra los Niños (NSPCC, por sus siglas en inglés), en Reino Unido, advierte que «cada vez que una foto o video es publicada, se crea una huella digital del niño que puede seguirlo en su vida adulta».

«Siempre es importante pedirle permiso al niño antes de publicar las fotos«, le contó una vocera del organismo a la BBC.

«Si se trata de niños muy pequeños, piensa en si les gustaría que lo publicaras o si les avergonzaría. Si no estás seguro, es mejor que no lo hagas».

Fraudes

Más allá de los dilemas éticos, la información que los padres comparten en las redes sociales sobre sus hijos puede implicar riesgos de seguridad.

Según la compañía de servicios financieros Barclays, el «sharenting» es una puerta para los fraudes en internet.

El banco dice que muchos padres están comprometiendo la seguridad financiera futura de sus hijos (y la suya propia) al compartir sin medida datos de los menores en la red.

De hecho, la empresa calcula que hacia 2030 el «sharenting» podría costar más de US$870 millones en fraudes en línea -siendo responsable de dos terceras partes de las suplantaciones de identidad en la próxima década- y que cometer estafas por internet «nunca fue tan fácil».

También señala que hay padres que se dejan llevar por «una falsa sensación de seguridad» y que no se dan cuenta de que sus hijos se convierten en «blancos para el fraude»gracias la información que comparten sobre ellos y que permanece en la red.

«Otra década de padres compartiendo demasiada información en internet producirá 7,4 millones de casos al año de robo de identidad hacia 2030″, asegura la empresa.

Ante todo esto… ¿Qué hacer?

Los especialistas en seguridad informática dicen en que es importante comprobar los ajustes de privacidad y que los padres deben asegurarse de que saben qué datos están haciendo públicos sobre sus hijos.

«Gracias a las redes sociales, nunca fue tan fácil para los estafadores obtener el tipo de información que requieren para robarle la identidad a alguien», asegura Jodie Gilbert directora de seguridad digital en Barclays.

«Creo que es fundamental pensar antes de publicar y revisar regularmente las cuentas en las redes sociales para evitar que la información caiga en manos equivocadas», añade.

Tanto Facebook como Instagram cuentan con opciones para limitar lo que ven tus contactos.

También es recomendable desactivar las funciones de ubicación y geolocalización a la hora de compartir las imágenes y no dar demasiada información sobre la vida privada del pequeño, sobre todo si no sabes a ciencia cierta quién puede ver o usar esos datos.

Otra opción es no mostrar su cara para proteger así su identidad.

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